
La Llosa de Sant Feliu, situada delante del muelle del puerto, es una inmersión formada por una sucesión de barras, bloques y picos rocosos que crean un paisaje submarino muy variado entre los 8 y los 27 metros de profundidad. Los diferentes relieves forman pasillos y corredores naturales que permiten realizar múltiples recorridos alrededor de la formación, alternando zonas abiertas con rincones protegidos llenos de vida marina.

Las numerosas grietas y cavidades de la roca sirven de refugio a morenas, congrios, langostas y pulpos, mientras sargos y castañuelas ocupan las zonas menos profundas. Sobre los fondos mixtos de arena y roca pueden aparecer rayas mosaico descansando inmóviles y los dentones son frecuentes en los límites entre la roca y la posidonia. Cerca de uno de los picos más destacados de la inmersión suele concentrarse un bonito banco de barracudas que aporta un atractivo adicional a este clásico punto de buceo de Sant Feliu.
